domingo, 21 de noviembre de 2010

¿Qué quieres ser cuando seas grande?

Esa preguntita me molestaba, me molestaba porque parecía que era la única pregunta que los adultos querían hacerme y me molestaba porque de chiquita nunca soporté que se metieran en mis asuntos.  Tanto me molesté con la preguntadera, que en algún momento decidí vacilarme a los que me la hacían y cada vez que preguntaban contestaba algo diferente.  Ahora que me puse a acordarme de las barbaridades que me decían cada vez que yo decía algo, pienso que lo mejor que hice en mi vida fue no hacerle caso a los preguntones.


Cada vez que decía que quería ser ______ , me decían:
  1. maestra - ¿estás loca? con tanto muchacho mal criao'
  2. doctora - muchacha esos son muchos años, jamás vas a a casarte y tener hijos
  3. policia - ¿pero tu estás loca?  te pueden matar.
  4. científica - ay pero es demasiado difícil
  5. monja - ja, ja, ¿pero es que no quieres tener hijos?
  6. ingeniero - nena pero es pa' hombres
  7. jefa - ja, ja, que chiste, se chavó el marido desta, le va a gustar mandar
  8. astronauta - pero que soñadora la nena
¿Por qué insisten en poner etiquetas y crear obstáculos?  Los niños crecen naturalmente con miedo, miedo a lo que desconocen.  Los padres y familia extendida están llamados a motivarlos y ayudarlos a crecer.  Comentarios como los anteriores no hacen otra cosa sino enseñarles a poner etiquetas y hacerlos pensar que no pueden hacer lo que quieren por esto o por aquello.  Bastante van a insistir en degradarlos los envidiosos que encuentren en el camino como pa' que les ayudemos desde pequeños a creer que no pueden.  Esto hay que cambiarlo, hay que hacer que nuestros niños reconozcan sus fortalezas y debilidades para que hagan buen uso de unas y aprendan a vencer las otras.  Hay que ayudarlos a crecer al máximo de sus capacidades.

Como se habrán podido dar cuenta, si hubiera hecho caso a esos comentarios mi único futuro hubiera sido ser madre y tener hijos, sin tener profesión alguna.  Si acaso me atrevía a llevar la contraria, sería maestra porque esa era un trabajo de mujeres y nunca me hubiera atrevido a soñar.  El asunto es que como dije al principio, no le hice caso a los preguntones, estudié ingeniería, completé una maestría y también llegué a ser jefa.  Mientras las cosas no cambien, espero que muchos niños hagan lo mismo, que estudien y no hagan caso a los que tratan de hacerles creer que no pueden.

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Esta página del departamento de estado de Estado Unidos contiene artículos bien interesantes sobre el tema de escoger una profesión.

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